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#Podcast | Chanchuyos de Inmobiliarias

14 Mar
Por: Camila Mestres

Hace unas semanas el portal Big Bang News publicó una nota acerca de los “trucos ocultos de ciertas inmobiliarias para estafar inquilinos”, muchos de esos casos se trataban de alquileres en Capital Federal. ¿De qué manera advertir estas situaciones? ¿Cómo podemos evitarlas?

Desde 2016, un fallo de la justicia porteña no permite que los corredores inmobiliarios de la Ciudad cobren a los inquilinos de viviendas más del 4,15% del valor total del contrato. En caso de incumplimiento de lo dispuesto se impondrá una multa de 20.000 pesos al Colegio de Corredores por cada caso acreditado.

Gastos administrativos: 1 mes de alquiler. Una de las denuncias más comunes de los afectados es que la Inmobiliaria pide el equivalente a un mes de alquiler para cubrir gastos administrativos (averiguación de antecedentes, informe de dominio de la garantía, certificación de firmas y confección del contrato). Lo cierto es que un trámite de averiguación de información comercial (Veraz o Nosis por ejemplo) cuesta alrededor de $150, suficientes para conocer la solvencia del candidato a alquilar el inmueble. La verificación de firma –el inquilino debe abonar sólo la suya, y en muchos casos la Inmobiliaria cobra por hacer lo propio con la firma del propietario- con un escribano de confianza puede costar hasta $1500. Resulta ridículo pensar que estos gastos pueden llegar a la suma de un mes de alquiler, de por ejemplo $8.500 en Palermo. La otra gran falencia de las inmobiliarias es que ante todos estos trámites, muchas veces omiten entregar una factura por lo abonado. Lo que muchos desconocen es que aún sin certificar las firmas, el contrato es completamente válido para llevarse a cabo entre ambas partes y que estos casos, la parte más necesaria para dar fe de que las operaciones se realicen correctamente es un escribano y no una inmobiliaria.

La devolución del depósito. Resulta agotador lograr que la inmobiliaria devuelva al inquilino el monto entregado a la firma del contrato en concepto de depósito para cubrir cualquier eventual arreglo. Sucede que en la mayoría de las veces, las inmobiliarias buscan pretextos para no entregar el dinero y en ocasiones los inquilinos desisten de continuar con el reclamo.

A esto hay que sumarle que es común no ver en el contrato de alquiler los datos del dueño de la propiedad y en su lugar los de la inmobiliaria, por lo que en muchas ocasiones el propietario no se entera de esta situación, ya que ambas partes no están nunca en contacto. En estos casos incluso más de una inmobiliaria ha cobrado comisión tanto al dueño como al inquilino.

El proyecto de ley que ya tiene media sanción del Senado extiende obligatoriamente a tres años la duración de los contratos. Los ajustes anuales del alquiler se ligan a un índice ad hoc compuesto por una combinación del aumento de precios minoristas y de salarios. Se dispone que el inquilino pueda rescindir el contrato en cualquier momento con una multa de un mes y medio de alquiler si lo hace durante el primer año y de sólo un mes en el segundo o el tercer año. En caso de que 60 días antes de la finalización del contrato el propietario informe su decisión de no renovarlo, la rescisión por el inquilino no tendrá multa. Los impuestos deberán estar a cargo del propietario, el depósito en garantía no podrá superar un mes de alquiler y al final del contrato será restituido en un monto igual al del alquiler del último mes.

Según el último informe que realizó el diputado Fernando Muñoz, la Ciudad de Buenos Aires alberga a más de 900.000 inquilinos, entre los cuales sólo el 10% se maneja con dueño directo.

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